Terraza diseñada para vivirla

Terraza diseñada para vivirla

Terraza diseñada para vivirla

Diseñamos esta terraza a partir de una idea muy clara: que fuera un lugar para habitarse, no solo para contemplarse. Un exterior con la misma intención de una estancia de la casa.

Generalmente, la terraza queda como un añadido: un rincón de sillas y un par de plantas. En este proyecto quise alejarme de esa idea y reunir la vida completa del día. Conversar, cocinar, sentarse a la mesa y detenerse junto al agua, todo en un mismo ambiente.

Por eso la paleta se queda en arenas, piedras y maderas claras. El negro de la pérgola y de las lámparas marca el ritmo, y el piso en damero cose el interior con el exterior. El agua —la piscina y la caída sobre el muro de piedra— aporta frescura y movimiento sin perder la calma.

La pérgola de madera y acero define la sombra y deja el cielo presente. Bajo ella, las fibras naturales, el olivo y las hojas grandes arman una atmósfera tropical, cálida y contemporánea. Nada está de más: cada textura acompaña la experiencia.

Sala interior abierta a la terraza a través del ventanal

Desde el interior, el ventanal deja que la terraza entre a la casa. La piscina queda en primer plano y el mobiliario continúa del otro lado del vidrio. Interior y exterior se leen como un solo espacio.

El resultado es una terraza que no se queda en el borde de la vivienda. Invita a quedarse: al almuerzo largo, a la conversación de la tarde y a ver cómo la luz cambia sobre la piedra y el agua.

Un espacio diseñado para vivirla.